¿OBEDECER A DIOS O PENSAR POR UNO MISMO?
"Obedece a Dios porque si no, eres un soberbio y arrogante, y la vida te las cobrará", "ve a la iglesia porque es lo más santo, bueno y noble que puedes hacer en la vida"... ¿En serio? ¿Me están pidiendo que rinda culto al creador del cosmos bajo la visión de una iglesia? ¿Un dios que no es una ecuación o principio formador de vida y orden, sino un dios absurdamente humanizado? "Sentado en un trono en el cielo", el cual aparentemente sufre de voyeurismo cósmico y anota en una libretita si te hiciste una paja para no dejarte entrar al cielo. Es una burla total. Una burla a la ciencia, a la física y al conocimiento acumulado.
El verdadero problema es su alarmante falta de imaginación y su egocentrismo cósmico. Exigen una fe ciega que resulta antitética para el avance de la humanidad por razones evidentes. Primero, porque sustituye el misterio por la complacencia; cuando la respuesta a todo es "porque Dios así lo quiso", se apaga el motor de la curiosidad. Mientras la ciencia prospera en el indómito "no lo sé, vamos a investigarlo", la religión se estanca en el cómodo "ya lo sé, cállate y diezma".
Segundo, delata un antropocentrismo ridículo. Pensar que la fuerza que expande un universo de 93 mil millones de años luz está profundamente preocupada por lo que haces con tus genitales el sábado por la noche es el pináculo de la arrogancia humana. Y tercero, comete una burda apropiación moral al atribuir la nobleza exclusivamente a la asistencia a un templo, ignorando por completo que la empatía y el altruismo son mecanismos evolutivos de supervivencia social, no decretos divinos bajados en tablas de piedra.
A través de los siglos, el progreso humano no se logró rezando el rosario; se logró gracias a mentes brillantes que se negaron a aceptar el dogma oficial. Gente que no se quedó con el "porque dios así lo quiso", experimentó, se atrevió a abrir su mente, y tuvo la suficiente paciencia y curiosidad para observar la naturaleza y sus maravillas. Tipos que entendieron que la Tierra se mueve, que las enfermedades las causan los microbios y no los demonios, y que el universo se rige por leyes constantes, no por los berrinches de una deidad del Medio Oriente.
Lo irónico es que hoy los fanáticos disfrutan de la tecnología satelital, los antibióticos y las pantallas OLED (todos subproductos del método científico y del pensamiento crítico) para transmitir sus sermones en contra del libre pensamiento. Vaya paradoja de la ignorancia sagrada.
Para descubrir el cosmos hay que mirar el cielo a través de un telescopio, no de un vitral. Se puede admirar la belleza de la existencia y mantener una ética intachable sin necesidad de cargar una puta cruz en la espalda, que la iglesia le puso por pura culpa hereditaria
